Información de contacto

Santa Rosa 4, 08012 Barcelona, España

En el sector del Digital Signage (y en aquellos altamente tecnificados en general) se habla mucho de los SaaS o Software como Servicio. Aún así, muchos pequeños negocios, que están descubriendo ahora las ventajas de la cartelería digital, no tiene del todo claro en qué consiste un software de este servicio, en qué se diferencia de uno tradicional y, sobre todo, qué ventajas ofrece frente a los programas gratuitos. Para todos ellos trataremos de explicarlo.

Pagar sólo por lo que usas

Para entender el concepto de lo que estamos diciendo, vamos a poner un ejemplo un poco burdo. Tras la crisis, los jóvenes empezaron a tener preferencia por el alquiler de vivienda antes que comprometerse con una hipoteca. Aunque el principal motivo era la falta de recursos económicos, se produjo un cambio de mentalidad (que aún hoy persiste y ya es definitivo) en la que el alquiler ofrece ciertas ventajas frente a la compra: flexibilidad en caso de cambio de domicilio, independencia frente a los bancos, desapego del concepto de propiedad…

Este cambio de mentalidad se está produciendo también en otro campo muy conocido: el MaaS o Mobility as a Service (Movilidad como Servicio). En este caso son los medios de transporte los bienes “en alquiler”, como los coches de las plataformas de carsharing Car2Go o Bluemove o las bicicletas de los servicios municipales como Bicing. Al igual que en el caso anterior, muchas personas (generalmente jóvenes) recurren a estos MaaS por no contar con recursos para adquirir un vehículo en propiedad, pero otros tantos lo hacen por la sencilla razón de que no quieren hacerlo. Sólo quieren pagar por el uso que le dan.

En qué consiste un SaaS

Con los SaaS el concepto es similar: no pagamos por adquirir el software, sino sólo por usarlo. No abonaremos un precio de compra para tenerlo en propiedad, sino que iremos abonando cantidades de forma periódica (mensual, trimestral, anualmente…) en función del uso que queramos darle. Ese uso viene materializado en la licencia, que no es más que un contrato entre el proveedor del software y el usuario por el cual éste recibe el derecho a usarlo, a cambio de uno o varios pagos. Puede haber varios tipos de licencias de un mismo SaaS, en función del tiempo, de las funciones que se usan… y por las cuales, obviamente, se pagarán cifras distintas.

El SaaS está además indefectiblemente relacionado con el concepto de la nube, pues en general tomará la forma de plataforma cloud (a la que se puede acceder a través de un navegador web) o de un software en sí mismo que se conectará de forma online a la plataforma del proveedor. En este último caso, se hace imprescindible que el dispositivo que acoja al software (un PC, una pantalla, un smartphone…) cuente con conectividad, para que el proveedor pueda ofrecer el servicio al cliente. Y es ahí donde está el valor añadido del Saas: en que el proveedor está procurando un servicio que va más allá del mero alquiler o derecho de uso del propio software. Esto incluye servicios de atención al cliente, actualizaciones, soporte técnico, formación, implementación de nuevas funciones…

En el sector del Digital Signage, contamos con potentes Saas como el de la empresa española Admira. En su catálogo se ofrecen tres tipos de licencias distintas en función de los servicios de los que se quiera disfrutar (soporte técnico en varios idiomas, gestión de los contenidos, monitorización del circuito…) y es un ejemplo muy bueno del concepto de SaaS. Cuenta con un software llamado Admira Player que es el conecta las pantallas al servicio y una Plataforma Online desde la que se gestiona todo el circuito.

Por qué es mejor un SaaS

Con todo este mapa general en nuestra cabeza, podemos resumir las ventajas del SaaS en tres principales puntos:

  1. Sólo pagas por lo que usas, siendo financieramente más eficiente que adquirir un software en su totalidad.
  2. Por ello, para las PYMEs es una opción mucho más viable económicamente pagar periódicamente por una licencia que realizar el importante desembolso que supone, en ocasiones, la compra total de un software.
  3. Su valor añadido suele ser mayor, al concebirlo como un servicio en el que cual se incluyen el soporte técnico, formaciones, actualizaciones, etc

Este tercer punto nos lleva a una última reflexión: las personas que trabajan a diario para mantener y mejorar el SaaS, y con las que se estrecha la relación con el cliente a través de correos electrónicos, llamadas telefónicas, encuentros presenciales… El SaaS consigue así una dimensión humana muy superior a las del resto.

Compartir: