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3 formas en las que las pantallas táctiles nos ayudan a prevenir contagios

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3 formas en las que las pantallas táctiles nos ayudan a prevenir contagios

En la situación actual en la que nos encontramos, parece como poco inadecuado todo lo que suponga tocar algo con nuestras manos. Ante esta preocupación, en lo que se refiere al digital signage, han cobrado importancia determinados sistemas touchless. Sin embargo, una pantalla táctil puede ser una excelente alternativa para minimizar el riesgo de contagio en determinadas situaciones. Veamos por qué.

1. Menos aglomeraciones en los espacios públicos

El uso de pantallas táctiles ha permitido que determinados sistemas automáticos sean más eficaces, intuitivos y adaptables para el usuario. Con todo, se ha ganado en más agilidad y rapidez a la hora de realizar determinados trámites o recibir ciertos servicios. A la larga supone que pasemos menos tiempo en estos lugares y que la aumulación de personas en un mismo sitio sea mucho menor.

2. Menos riesgo para los empleados de establecimientos

Otra de las ventajas que han traído las pantallas táctiles ha sido que reducir en gran medida la necesidad de interactuar cara a cara con los clientes. Esto, en el contexto actual, ha supuesto más seguridad para los empleados en muchos establecimientos.

3. Más higiene que las botoneras

Las pantallas táctiles no son más que superficies planas que, en muchas casos, ocupan gran parte del soporte que las acoge. Esto las hace mucho más fácil de limpiar y mantener que otros sistemas con botoneras o piezas móviles, que pueden acumular más bacterias en juntas y ranuras.

Mejores procesos de higiene y limpieza en el mantenimiento de las pantallas táctiles

Con la situación de extrema precaución que vivimos estos días, ha aumentado la preocupación por las posibilidades de contagio indirecto. Ha crecido entre las personas cierto rechazo al contacto con superficies y objetos en los espacios públicos, no solo pantallas táctiles, sino también botoneras, mostradores, asientos, agarraderas…

Aunque el riesgo existe y está efectivamente documentado, el origen del problema no está en que las superficies se contaminen, sino en la falta de unos hábitos adecuados de higiene por parte del personal responsable de su mantenimiento. La situación actual debería acelerar la adopción de procesos de limpieza más exhaustivos que ya se veían en otros países con anterioridad a la crisis.

Imagen: LG, Barco.