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Cuando los responsables del Ontario Regiment RCAC Museum (Oshawa, Canadá) crearon a la cabo Lana en 2019, no sabían hasta qué punto sería indispensable para la supervivencia del museo. La cabo Lana es lo que se ha dado en llamar Avatar Digital, una inteligencia artificial interactiva que se muestra con un modelado en 3D en una pantalla de digital signage.

Fue concebida como un asistente virtual, un sistema que permitiese automatizar una tarea importante, pero no esencial, en todo museo: dar la bienvenida a los visitantes. El ORM tiene un programa para visitantes VIPs, con una atención más personalizada y un mayor acceso a instalaciones y vehículos militares. Para recibir a estos visitantes y mejorar su experiencia se creó a la cabo Lana, cuyo cometido era registrar su llegada y separarlos del conjunto de visitantes comunes.

El avatar se habilita en una pantalla de digital signage situado a la entrada del recinto. Cuenta con un sensor de profundidad y un software de reconocimiento facial con el que la cabo Lana puede reconocer a los visitantes VIPs, llamarlos por su nombre y registrar su llegada. También cuenta con un sistema de reconocimiento de voz, a través del cual estos visitantes pueden interactuar de manera oral con la inteligencia artificial.

La inteligencia artificial es capaz de mantener una conversación de forma natural y responder a las preguntas que le puedan hacer. Incluso gracias a su cámara, puede reconocer gestos de asentimiento o negación a sus propias cuestiones.

De asistente digital a controlar el estado de salud

asistente digital covid

El plan de los responsables del ORM era que la cabo Lana entrase en servicio a principios de verano de 2020. Sin embargo, la situación de pandemia mundial obligó al museo a cesar su actividad desde el mes de marzo. Y no solo eso, sino que ponía en riesgo el mantenimiento de las instalaciones y vehículos por parte de los voluntarios que se encargan del bienestar del lugar.

Los responsables entendieron que la cabo Lana, como entidad virtual, podía ayudar en los protocolos de prevención que se impusieron en el museo sin riesgo de contagio. Dotaron al avatar de una cámara termográfica para controlar la temperatura de los voluntarios a su llegada. Y reprogramaron sus itinerarios de conversación para que pudiera preguntarles por sus posibles síntomas. Gracias a ello, los voluntarios pudieron encargarse del mantenimiento del museo de una forma ordenada y segura.

A mediados de agosto, la cabo Lana recibió un nuevo servicio. El gobierno canadiense permitió abrir los museos con horario y aforo restringido, y el museo se preparó para recibir a los visitantes bajo las nuevas normas de seguridad. De nuevo el avatar digital ha resultado indispensable para la marcha del museo. Mientras que la cabo Lana sigue chequeando el estado de los voluntarios, una nueva versión (en una segunda pantalla) se encarga de recibir y comprobar el estado de salud de los visitantes.

Los responsables del Ontario Regiment RCAC Museum y sus voluntarios han valorado muy positivamente la aportación de la cabo Lana. No solo les ha permitido ahorrar mucho tiempo y recursos al automatizar estas tareas de registro y recepción. También les ha ayudado a realizar su trabajo de forma más segura y evitar el virus. A día de hoy, no se ha registrado ningún contagio en las instalaciones del museo.

En este video podemos ver a la cabo Lana en acción.

Vía: Digital Signage Today

 

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